Un mismo sentir...
Señor haz que mi corazón sienta como Tú sientes, que Tu evangelio llegue no solo a los oídos de las personas, sino a sus corazones...quiero llevar en mis labios un evangelio de poder, que rompa la venda que enceguece al hombre y que lo aleja cada día más de Ti.
Las Manos de Dios
Las manos de Dios me rescataron del abismo, me tomaron en sus brazos sin importar lo indigno que era, sin acordarse de mi pasado y sólo teniendo en cuenta mi futuro; me lavó con su sangre preciosa y quede limpio como nieve, me vistió de hombre nuevo, puso sus Palabras en mi boca y me dio nueva canción. Ahora me llama por mi nombre y dice que soy Su hijo y yo sé que Él es mi Padre…si Él hizo todo esto conmigo, ¿Cómo no lo hará también contigo?











