Corresponder a su amor
Muchas veces cuando tenemos un problema apelamos a un Dios del que nos dicen es puro amor, sin embargo cuando no vemos a ese Dios de amor correr en nuestro auxilio, entonces cuestionamos ese amor, e incluso, en el peor de los casos, cuestionamos aún la propia existencia de Dios. Somos rápidos para pedir, para exigir, o para tomar por nuestros propios medios lo que queremos.
Queremos toda la atención de la gente que nos rodea, del universo entero y hasta del Dios del universo, ¿pero acaso nos hemos puesto a pensar si ese amor que exigimos se nos brinde a manos llenas, también existe en nuestras manos para dárselo a los demás? Si, exigimos amor, ¿Será que también somos capaces de darlo? ¿Será que amamos a Dios tanto como estamos exigiendo que Él nos ame?. Si bien es cierto, Su amor es perfecto, también es verdad que nuestro amor por muy imperfecto que sea, si lo entregamos con todo el corazón, será recibido con agrado por nuestro Dios.
Amemos, pues, a Dios de la manera en que Él nos ama, si no podemos hacerlo en esta vida, sigamos intentando todos los días hasta llegar a la eternidad, donde nuestro amor, ciertamente también será perfeccionado.
MIRANDO A LA CRUZ
Mirando a la cruz todo es posible, mirando hacia ayer como si hubiese sido hoy, como si más de dos mil años fueran nada antes su victoria, como si el tiempo trajese nuevamente las lágrimas que allí se derramaron. Mirando a la cruz todo tiene sentido, es allí donde encontramos nuestro nombre escrito en sus manos, en su costado, en cada gota de sangre caída en tierra. Mirando a la cruz es donde encontramos la salvación y mirando a la tumba vacía, es donde hayamos la esperanza de vida eterna para ti y para mi.
LOS PACTOS DE DIOS
“Scofield nos dice de “Pacto” es un
pronunciamiento soberano de Dios por el cual Él establece una relación de
responsabilidad (1) entre Él mismo y un individuo (p. ej. Adán en el Pacto
Edénico), (2) entre Él y la humanidad en general (p. ej. En el Pacto Noeico de
que nunca más destruiría toda carne con un diluvio), (3) entre Él una nación
(p. ej. Israel en el pacto Mosaico), (4) entre Él y una familia especifica (p.
ej. El Pacto Davídico)… … los pactos por lo general son incondicionales en el
sentido de que Dios, por gracia y por irrestricta declaración que hará algo, se
obliga a consumar ciertos propósitos anunciados, a pesar de los fracasos por
parte de la persona o pueblo con quien está haciendo el pacto. La respuesta
humana al propósito divinamente anunciado siempre es importante, ya que conduce
a la bendición por la obediencia y a la disciplina por la desobediencia. Pero
por la falla humana nunca se habrá de abrogar el pacto ni bloquear su
cumplimiento.”
Entonces, sobre lo que Scofield dijo tengo más
de un punto a tratar. Tocare sólo dos por la brevedad del espacio. (1) Si Pacto
es un pronunciamiento soberano de Dios
por el cual Él establece una relación de responsabilidad hacia alguien o
muchos, entonces entiendo que sólo Dios puede pactar con uno o muchos porque Él
es el único que puede hacer este pacto verdadero. Ahora si sé esto ¿Cómo puedo decir que yo puedo pactar
con Dios si Dios es quien pacta conmigo? (2) si a pesar que el hombre falle
Dios es fiel a su pacto eso no me da derecho a pisar la sangre de Cristo sino
que debo ser sumiso y obediente pues no merecemos que Dios se fije en alguno
para cumplir su propósito. Eso es nuestro regalo inmerecido, entonces
comportémonos como dignos de ello.
POR AMOR DE TU NOMBRE
Estas fotos son en Palmira- Colombia, hermoso lugar, donde la presencia de Dios se mueve con Poder.
Dios es el que hace la obra, nosotros solo somos instrumentos en Sus Manos
Dios es el que hace la obra, nosotros solo somos instrumentos en Sus Manos
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Él tiene el control de todo, por más difícil que parezca una situación, él esta al mando...y todas las cosas nos ayudan a bien.
EN TUS MANOS
Los milagros, la obra, el poder y la gloria son de Dios, nosotros
sólo somos instrumentos en sus manos; instrumentos útiles si nos dejamos usar de acuerdo a su voluntad. Si somos
útiles es porque estamos en las manos de Aquel que todo lo perfecciona, pero si
nuestras vidas son inútiles y traen destrucción, caos o son piedras de tropiezo
para otros, entonces ya sabemos en manos de quien estamos: de aquel que vino a
robar, matar y destruir.






